Aun a riesgo de mojarnos nos hemos aventurado en una
nueva ruta por el Parque Natural de las Batuecas; en este caso decidimos unir
dos PR para que nos cundiera un poco más y también para hacerla circular y
regresar al lugar en el que teníamos el coche caminando unos 10km.
Hemos unido el PRSA-13
y el PRSA-20 . Partimos desde la localidad de Cepeda. Recomiendo dejar el
coche en un aparcamiento en la carretera y atravesar todo el pueblo para
iniciar la ruta junto a la Fuente Romana en la que ya aparecen los carteles
indicadores de varias rutas que parten de este punto.
Fuente Romana
Primer cartel indicador junto a la Fuente Romana
A lo largo de la ruta vamos a visitar tres
localidades serranas cada una con sus características y peculiaridades pero con
un gran encanto que desde luego no nos ha dejado indiferentes a ellas. Primero
Cepeda, localidad importante por sus construcciones y por el número de
habitantes, después Madroñal, mucho más pequeño pero rodeado de cerezos algunos
de los cuales todavía encontramos en flor y por último Herguijuela cuya ermita
nos dio cobijo a la hora de la comida cuando empezaron a caer las primeras
gotas de agua.
Cepeda
Madroñal
Herguijuela
El PRSA-13 es el marcado en rosa, comenzamos con él en Cepeda y lo abandonamos en el primer momento que se cruza con el PRSA-20 que es el azul y nos lleva hasta Madroñal, después volvemos sobre nuestros pasos y tomamos dirección Herguijuela hasta que nos volvemos a encontrar con el PRSA-13 que nos lleva directamente hasta esta última localidad.
Para volver a Cepeda caminaremos todo el rato por el PRSA-13 ya que el tramo central no lo conocemos por habernos desviado por la ruta circular de Madroñal.
Si queréis descargar el mapa y la información sobre esta ruta lo podéis hacer pinchando aquí
Puente Medieval y roble centenario
Impresionante bosque de robles, castaños, madroños y algún que otro acebo
Antiguo cigüeñal utilizado para sacar agua de los pozos
Sorpresa en un pinar
Olores y colores impresionantes en este bosque de madroños mojado por la lluvia primaveral
Es una ruta totalmente recomendable casi sin desnivel, por caminos anchos y con buen suelo y perfectamente señalizada. Merece la pena aprovechar el paseo para disfrutar de las distintas especies de plantas a lo largo de todo el recorrido.
Hace una mañana estupenda para caminar por la zona de Entresierras, que como su nombre indica se encuentra entre la Sierra de Francia, Sierra de Quilamas y la Dehesa Salmantina.
Hemos decidido hacer un recorrido circular de unos 9 Km partiendo de la localidad de Monleón.
Antes de atravesar sus preciosas murallas parte una pista señalizada como GR-181 que indica Casas de Monleón y El Tornadizo en la misma dirección, lo seguimos hasta llegar a otra señal que nos marca cada una de estas poblaciones en un sentido diferente, debemos tomar el que indica Casas de Monleón y comenzar a ascender sin desviarnos hasta llegar a la carretera que une Endrinal con las Casas de Monleón y caminaremos por ella hacia nuestra izquierda durante aproximadamente 2 Km en que llegaremos a Endrinal.
Primera señal
Segunda señal
Justo llegando a este pequeño pueblo hemos disfrutado de uno de los mejores momentos del día observando a pocos metros de nosotros el nacimiento de dos corderos; a los niños les ha llamado mucho a atención y no nos pudimos mover de la valla hasta que la madre no cemenzó a limpiar al segundo de sus hijos. esto se llama estar en el sitio apropiado en el momento justo.
Atravesando después el pueblo de Endrinal nos hemos imaginado las preciosas y enormes pozas de la plaza , una de ellas con peces incluidos, con alguna mujer lavando, otras llenando sus botijos en la fuente del manantial, ovejas y cabras bebiendo en una larga poza ...; en fin esto es imaginación porque hace años que nada de eso ocurre en el pueblo.
Este corto recorrido entre una localidad y otra nos ha llevado casi dos horas ya que ha incluido el ir jugando con el balón casi todo el tiempo, dar de comer a un caballo, asistir al parto de la oveja, asustar a los peces de una de las pozas, e incluso hacer unos tiros en las porterías del pequeño campo de futbol.
En Endrinal debemos buscar la carretera de Los Santos y caminando por ella daremos con la señal indicadora del GR-181 que ya no abandonaremos hasta regresar a Monleón.
Si hasta ahora la ruta discurría por parajes agrestes y sin árboles, desde este momento todo cambiará; el primer elemento a destacar con el que nos hemos topado ha sido una ermita llamada del Mesegal junto a la que existe un tablao de comedias y una antiquísima, aunque restaurada recientemente plaza de toros con forma cuadrangular, además de un enorme nogal.
La pista de tierra que traíamos desaparece y debemos buscar las marcas rojas y blancas que nos llevan a un estrecho camino entre paredes de piedra y fresnos con dirección a Las Casas de Monleón.
Hasta llegar a un nuevo cruce con señales verticales que nos da dos opciones para llegar a Las Casas de Monleón hay que ir pendientes en algunas bifurcaciones del sendero ya que las marcas del GR están un poco desgastadas.
Una de las direcciones para llegar a esta pequeña pedanía de Endrinal es más corta que la otra, pero merece la pena ir por la más larga para cruzar unos impresionantes puentes de lanchas de piedra y para ver los restos de un acueducto de origen romano así como los de varios molinos.
Puente y restos del acueducto
Un poco más adelante y a menos de 1 Km de Las Casas de Monleón paramos a comer sobre unas enormes piedras planas, con lectura del periódico y cabezadita incluidas mientras los niños jugaban por los alrededores.
Es muy llamativa la entrada a este pequeño pueblo ya que hay que atravesar una portera que parece que cierra una muralla. Tenemos que cruzar el pueblo y llegar hasta la iglesia de San Fabian y San Sebastian y continuar por una ancha pista de tierra, siempre de frente y siguiendo las marcas hasta que veamos el pueblo de Monleón.
Una vez en Monleón hemos dado un paseo por sus calles y alrededor de la impresionante torre de su castillo.
Esta ruta comienza en el precioso pueblo de San Felices de los Gallegos y finaliza en otro pequeño pueblo, Puerto Seguro, transcurriendo por un tramo del GR 14.1.
Recorremos con el coche una amplia pista junto al Museo del Aceite y lo dejamos cuando encontramos una explanada casi a cuatro km del pueblo; aquí la pista se transforma en estrecho sendero cuesta abajo aunque bien conservado y sin ningún peligro.
Aunque la distancia entre un pueblo y otro es de unos 8 km, casi la mitad se pueden hacer en coche (recomendable puesto que la ruta es dura en cuanto a subidas y bajadas).
A medida que vamos descendiendo por la ladera, podemos contemplar el hermoso paisaje de las Arribes del río Agueda y su pequeño cauce desde lo alto, así como los bancales típicos de la zona con lo que queda de sus viejos olivos, sin faltar tampoco multitud de buitres que tienen sus nidos en los canchales del otro lado del río.
Una vez llegados al Puente de Los Franceses, encontramos "la casa de los Carabineros", un refugio por si llueve, que inicialmente se utilizó por los carabineros que vigilaban el paso por el Puente .
El Puente de Los Franceses tiene una considerable altura, está construido en granito y recibe este nombre por una cruenta batalla ocurrida en 1811 cuando los franceses se retiraban del fuerte portugués de Almeida.
Después de cruzar el puente toca cambiar la marcha y caminamos cuesta arriba en dirección a Puerto Seguro, población que se encuentra dentro del Parque Natural de Las Arribes.
Una curiosidad de esta ruta es que unimos los dos pueblos San Felices y Puerto Seguro con 8 km de marcha, pero si quisiéramos ir en coche de uno a otro tendríamos que recorrer unos 50km.
El día 14 de enero ha sido inaugurada oficialmente la tercera ruta de "Arte en la naturaleza" en la provincia de Salamanca: "Camino del Asentadero - Bosque de los Espejos".
Antes de realizar ningún comentario sobre ella y a modo de presentación, no encuentro otra mejor que la realizada por uno de los Sequereños que más quieren a su pueblo: Francisco Antonio Martín Iglesias
Entran ganas de echarse a caminar de inmediato ¿verdad?
Pues es una ruta sin apenas dificultad de unos 9 km y circular, con lo que puede comenzarse desde cualquiera de los tres pueblos por los que pasa, dos de ellos, San Martín del Castañar y Sequeros son además Conjunto Histórico Artístico.
Nosotros, como buenos sequereños la hemos comenzado en nuestro pueblo junto con unos cuantos caminantes después de que quedase inaugurada oficialmente por el Presidente de la Diputación y los alcaldes de los pueblos por los que transcurre.
Comenzamos con buen pie ya desde el momento de su inauguración en el precioso teatro de Sequeros
y continuamos hasta el inicio de la ruta junto a la ermita del Humilladero, lugar en el que otro sequereño ilustre, el Catedrático y Doctor en Geografía e Historia, Dº Ramón Martín Rodrigo nos anima a comenzar nuestro descenso hasta Las Casas del Conde con una pequeña introducción sobre el lugar en el que nos encontramos.
Las Casas del Conde es un pueblo pequeño, precioso y casi olvidado que debemos atravesar siguiendo la ruta que nos marcan las "efímeras magenta", las cuales tenemos que ir buscando en las fachadas de las altas y estrechas casas de este municipio serrano.
Hasta aquí es todo muy sencillo y novedoso: cuesta abajo, poca distancia y salpicado de arte aquí y allá ("La casa del árbol", "A puntadas", "Mochuelos" y "Efímeras magenta")
Una vez atravesado el pueblo y disfrutado de un impresionante crucero que se confunde con los robles que lo rodean comenzaremos una pequeña ascensión que nos llevará hasta San Martín del Castañar y aunque el camino no nos adentra en el pueblo, conviene alargarlo un poco más, pasearse entre sus calles y refrescarse en la enorme fuente de la plaza.
Viejas parras sujetando viejas paredes de piedra
Viejas parras sujetadas por viejas piedras
Para regresar hasta Sequeros debemos bajar desde San Martín del Castañar hasta el cauce del regato de Buena Madre y continuar por una empinada cuesta, que se nos hará más llevadera gracias a las esculturas del camino. Todo este recorrido final hasta Sequeros transcurre por el conocido "Camino del Asentadero de los Curas" que es un tramo del GR-184. (Esta ruta merece una entrada a parte que incluiré mas adelante)
Cruzaremos después la carretera de Las Casas del Conde y seguiremos ascendiendo ya de forma mucho más suave para continuar disfrutando de las distintas manifestaciones artísticas que nos vamos encontrando a lo largo del camino y por supuesto del bosque de robles y castaños que nos acompaña en casi toda nuestra ruta.
Podemos hacer un pequeño descanso en "El Asentadero de los Curas"
Aquí hablaban de lo divino y lo humano los curas de la zona
A nuestra llegada a Sequeros nos hemos merecido un buen almuerzo y aunque nosotros nos hemos ido a comer a casa, podríamos haberlo hecho en el merendero junto a la ermita de la que partimos y a la que llegamos.
La compañía de este viejo olmo nos hará más agradable el almuerzo
Como anécdota sobre esta ruta he de decir que en lo que llevamos de este recién estrenado año 2012 ya la he hecho dos veces y como siga a este paso cuando finalice el año a ese dos tendré que añadirle un cero.
Ruta lineal de unas cuatro horas de duración, de corto recorrido, aproximadamente 6,5km ida y vuelta, pero con una importante pendiente que parte del mismo punto que la famosa ruta del Cares desde el puente La Jaya en Poncebos.
Las marcas que debemos seguir casi hasta el final del recorrido son blancas y rojas ya que realizaremos un tramo del GR – 202 Ruta de la Reconquista.
Nuestra meta es llegar al pequeño pueblo de Bulnes por el único camino por el que se podía acceder hasta el año 2001 en el que se inauguró el polémico funicular y que actualmente se puede utilizar también para llegar a él.
Es una senda muy transitada, con bastante pendiente y peligrosa en algunos tramos por la estrechez del camino y los cortes verticales del canal del Tejo. Las vistas son espectaculares tanto al subir como al bajar con lo que merece la pena pararse de vez en cuando y levantar la vista del camino.
Entrada o salida del funicular
Una vez llegados a Bulnes nos encontraremos con el funicular y un poco más adelante con el barrio de la Villa de Bulnes o Bulnes de abajo, pequeño núcleo urbano en el que lo único que hay son casas rurales y restaurantes además de un pequeño río transparente y helado. Creo que merece la pena seguir subiendo un poco más hasta el barrio de Bulnes de arriba o el Castillo ya que es aquí donde mejor se aprecia la arquitectura tradicional e incluso se imagina el modo de vida de los escasos habitantes de Bulnes.
También hay que acercarse al mirador del Naranjo para contemplar la cumbre que de seguir así algún día ascenderemos.
El Naranjo entre la bruma
Como anécdota tengo que recordar que estando en Bulnes de arriba coincidimos con un señor de Miranda del Castañar que comenzó a hablar con nosotros porque yo llevaba una camiseta de Sequeros.